UNA NOCHE EN LA GRUTA DE CASTERET

Taillón (3144m), Gabiétou Or. (3031m), Gabiétou Oc. (3034m), Casco (3006m),

Torre Marboré (3009m), Espalda de Marboré (3073m)

Picos de la Cascada: Oc. (3095m), Ce. (3106m), Or. (3161m), Marboré (3248m)

Pirineos

(Aragón)

9 y 10 de octubre 2008

Un extraño encanto se desprende de la montaña, que al atardecer, tiene la belleza del otoño. Gaston Rébuffat
BANDA SONORA

Primero, me iba con una amiga de Zaragoza a hacer los tresmiles de la zona de la Pica d´Estats. Después, con los consejos de Gorka Azkarate, otro buen amigo, me iba hacer los tremiles de la zona del Pic Long. Y al final, como la "meteo" es la que manda, y no era muy buena, me fui a Ordesa, me fui a lo fácil, hacer los tresmiles occidentales de la zona del Perdido. 

Y no sé porqué extrañas circunstancias algo me llevó hacia un mágico lugar, frente a la Brecha de Rolando, algo me llevó a pasar la noche solo, en uno de esos llamados "Lugares de Poder" (como diría Iker Jiménez), algo me llevó a la Gruta de Casteret.

Algo me llevó a levantarme a las cinco de la mañana...
... y conducir siete horas seguidas, por la misma carretera de siempre...
... algo me llevó a Torla...
... y hasta el parking del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.
Sí, algo, ¿pero qué? ¿Qué es lo que nos trae hasta aquí, una y otra vez?
¿Qué es lo que hace que no nos cansemos de esto? Sino al contrario, que cada vez nos guste más.
Preguntas y más preguntas es lo que se hace uno cuando va solo.
¿Quizás las respuestas estén ahí dentro?
En los bosques de hayas del valle de Ordesa.
¿O quizás estén más arriba?

En las montañas de caliza del macizo del Monte Perdido.
Pero no, no están ahí, o por los menos todas no. Las respuestas, si las buscáis, están en el interior de cada montañero, porque cada uno de nosotros se hace distintas preguntas, y tienen diferentes formas y estilos de contestarlas.

Y aquí nadie es más que nadie, porque para este lugar todos somos igual de insignificantes...

... desde los senderistas que bajaban de hacer las clavijas de Cotatuero... 
... y al cruzarse conmigo me preguntaron si había oído los gritos de socorro... 
... (y avisaron a la Guardia Civil)...
... hasta los escaladores que pedían ayuda desde el Gallinero.
Porque si algo te enseña la montaña es a ser humilde, a elegir tu actividad y la forma de hacerla, pero siempre respetando las actividades y estilos de los demás, porque seguramente ellos se hacen otro tipo de preguntas y tienen otras formas y estilos de contestarlas, pero no por eso son mejores ni peores.
Bueno antes de seguir con mis reflexiones, os diré que ya hemos subido las clavijas de Cotatuero y estamos frente al barranco de Millaris...
... buen momento para sacar el mapa y orientarse...
... porque nosotros tenemos que remontar por la vertiente izquierda el barranco de Cotatuero...
... pero antes de meternos en terrenos farragosos, una naranjita.
Como os decía, cada uno busca cosas diferentes en la montaña y en la vida, y tiene distintas formas y estilos de conseguirlas. Todo esto, todas estas reflexiones y preguntas que rondan mi cabeza, vienen a raíz de la polémica que se ha creado estos últimos días en los medios de comunicación y foros montañeros, entorno a la ascensión de Edurne Pasaban y “Al Filo de lo Imposible” al Manaslu, unida a la que ya había alrededor de la figura de Jesús Calleja y su programa “Desafió Extremo”.
Difíciles cuestiones las de la ética son, (como diría el maestro Yoda) y nos dejan estas polémicas, unidas, cómo no, a la clásica envidia de toda la vida. Envidia de los que no se lo han sabido montar como Edurne, Calleja y Sebastián Álvaro, para hacer lo que les gusta, enseñarlo y encima que les salga gratis. Mi enhorabuena para Edurne por su onceavo ocho mil y a Calleja por hacernos pasar un rato divertido frente al televisor. Y mi agradecimiento más profundo para Sebastián Álvaro por hacernos soñar con los lugares y momentos que podemos ver en su programa. Ojalá televisión española o, lo que es lo mismo, el partido político que está en el poder, rectifiquen y no nos dejen sin uno de los poco programas que merecen la pena de toda la televisión. Dicho esto, todos los que seguimos día a día las noticias de Barrabes y el Desnivel, y compramos libros y revistas de montaña, sabemos quienes son los que han hecho y hacen las actividades de máximo nivel en el alpinismo. No creo que hoy en día, con la información que hay, se pueda engañar a nadie, el que se deja engañar es porque quiere. Además, no es lo mismo hacerlo que contarlo, para eso también hay que saber y querer y, cómo no, para venderlo también. Pero claro, es más fácil criticar, es más fácil ver los toros desde la barrera.
Claro que estaría guay que algún día los mejores alpinistas tuvieran los mejores medios a su alcance para contarnos y enseñarnos las mejores actividades. Pero, mientras tanto, prefiero ver Al Filo de lo Imposible y Desafío Extremo, que Gran Hermano y Operación Triunfo. Prefiero que salga Edurne Pasaban en los medios de comunicación por haber subido otro ocho mil aunque no haya sido en estilo alpino, ni abriendo una nueva ruta, (como molaría por los medio de que dispone), a que salga el futbolista de moda que quiere fichar el Madrid. Y esta es mi opinión, tan válida o equivocada con cualquier otra.
Creo que con tanta ética y tanto estilo, nos estamos olvidando, y yo el primero, de que en este deporte no hay reglas, de que cada uno se hace las suyas con su conciencia. Y al final hemos acabado volviendo donde estábamos al principio de todo esto, a que desde el más humilde senderista, hasta el más grande alpinista tienen el mismo derecho a su trocito de gloria en la montaña. Porque unos volverán a casa después de un larga caminata, con su foto de la Cola de Caballo. Y otros volverán como hará Edurne Pasaban con los 14 los catorce ocho miles, después de muchos años de esfuerzos. Pero al final todos se sentirán realizados, y esto es lo que cuenta. Por eso me gusta tanto este deporte, porque aunque seas un pobre diablo como yo, por unos instantes puedes sentirte alguien especial aquí arriba.
Y basta ya de historias y reflexiones profundas, que ya podemos ver desde aquí la Brecha de Rolando (2807m) y el Casco (3006m) a su derecha.
Que ya estamos en el karst de Cotatuero, que es como si fuera un glaciar con sus grietas y seracs pero de roca. Bueno, más o menos, eso es lo que me parece a mí, pero no tengo ni idea, ya se lo preguntaré a una amiga geóloga que tengo.
¿Y ahora qué es esto? ¿Del karst pasamos a una planicie de hierba? Es El Sumidero (2350m)...
... donde no puedo evitar que vuelvan a mi mente gratos y amargos recuerdos de un lugar mucho más grande, pero parecido a este...
... no puedo evitar que mi corazón se entristezca al recordar nuestra expedición al Aconcagua.
Y tú te preguntarás ¿Por qué? ¿Por qué me entristezco al recordar aquellos días?
¿Por qué al mirar atrás, y ver lo que hicimos allí no me alegro? Pues porque allí no fui yo, el mal de altura me convirtió en un espectro que deambulaba de campamento en campamento. Y para un tipo acostumbrado a ir el primero, a ganar carreras, convertirse de repente en el último de la fila fue demasiado duro, y siquiera hoy después de casi cuatro años puedo asimilarlo. Pero todo aquello no cayó en saco roto, no subí a la cumbre del Aconcagua pero la lección de humildad que me dio la montaña, cambio mi forma de entender el deporte y la vida.
Y ahora estamos aquí, en los Llanos de Millaris (2400m) frente al Casco (3006m), al Pico Anónimo (2773m) y a la Gruta de Casteret (2635m)...
... con una filosofía muy distinta a aquella con la que me fui al Aconcagua, y no es fácil de explicar esta metamorfosis.
Pero ahora soy un tipo mucho más tranquilo, me lo tomo todo con más calma, sólo me  preocupo lo justo, y disfruto de cada cosa y cada momento...
... no tengo que demostrar nada a nadie.
Y todo esto te hace ir mucho más rápido y seguro... 
... y casi sin darte cuenta, como guiado por una fuerza interior que desconoces...
... acabas en la Gruta de Casteret (2635m).
Con el guerrero Rolando y su espada Durandal (con la que hizo la Brecha) vigilando tus pasos...
... tus movimientos.
Con toda la magia y las leyendas de este lugar sobre ti.
Con todo el misterio y los miedos que producen las grutas sobre el ser humano.
Con toda la belleza y la soledad del anochecer en las montañas.
Y así, con todo esto y un poco de nieve, vamos hacer la cena...
... porque en estos lugares, uno no sólo se alimenta de comida...
... en estos lugares, uno vuelve a sentir lo espiritual, lo mágico, lo salvaje. Uno vuelve a sentir los instintos más primarios escondidos por años de civilización. En estos lugares, vuelves a sentirte libre, aunque sólo sea por una noche.
Después de una mística y fría noche, en donde los sueños se confundían con la realidad, hay que volver al mundo de los coleccionistas de tresmiles...
... donde hay que ser rápido, eficaz y preciso...
... donde no hay tiempo para disfrutar de los lugares y los momentos.
En este mundo de coleccionistas lo que se disfruta es el esfuerzo, y el montañismo se convierte en una carrera de montaña...
... cosa que mucha gente no entiende, pues va en contra de la esencia misma del montañismo...
... donde lo espiritual ha de prevalecer sobre lo deportivo. 
Pero como ya os dije ayer cada uno tiene su forma de entender la montaña, y yo esta noche, ya he tenido mi dosis de misticismo...
... y ahora lo que quiero es caña.
 Lo que quiero es medir mis fuerzas contra estos gigantes de piedra, como Don Quijote con sus molinos...
... lo que quiero es sentir como las montañas van exprimiendo mi energía a lo largo del día. 
Es difícil explicar y supongo que más de entender, pero para mí subir el Taillón (3144m) no significa nada...
... y no porque sea el tresmil más fácil de los Pirineos...
... sino porque no siento nada...
... al pasar por su cumbre, sólo es una foto más, un numero más, un nombre más en la colección.
Sólo es un punto de referencia más, donde coger el rumbo para el siguiente tresmil...
... pero había que hacerlo...
... como los dos Gabiétous: Occidental (3034m) y Oriental (3031m).
Estas montañas, por sí solas no me dicen nada...
... pero esto es lo bueno que tiene esta historia, esto es lo bueno que tienen ser un coleccionista, que si unes todas estas montañas y sus collados...
... (collado de Gabiétous 2935m)...
... (Gabiétous Oriental 3031m)...
... y sus cresteríos...
... te haces una travesía guapa.
Aunque lo malo que tiene esta, es que voy a tener que volver desde el Gabiétous Occidental (3034m)...
... hasta la Brecha de Rolando (2807m) casi por el mismo camino, así que, pasando de hacer fotos. Además, me estoy quedando sin batería en la cámara.
A partir de ahora, las fotos van a bajar en calidad y en cantidad, (no me volverá a pasar).
Pero sigamos. Ahora hay que rodear el Casco (3006m) por su pared sur...
... y dejar atrás el collado de Sarrios (2748m)...
... para subir por una pedrera, con una trepadita final...
... a la cima del Casco (3006m). Donde las cosas empiezan a ponerse feas...
... pero "tranqui", que la Torre (3009m) esta ahí delante, y luego ya veremos que pasa.
Esto es una carrera de fondo, no hay que darse por vencido con las primeras dificultades...
... aunque no se vea nada desde la Torre (3009m)...
... hay que seguir adelante...
... el terreno es fácil y no tiene perdida...
... además, ya está empezando a despejar.
Cómo me animo , ¿eh? Cuando vas solo o te animas tú, o estás jodido.
Y más si te equivocas en la ascensión a La Espalda (3073m) y tienes que destrepar estas placas de caliza, para volver al buen camino.
No, no le estoy dando las gracias a la roca por su adherencia, sólo estoy bebiendo, que no me queda agua en CamelBak.
Esta sí, esta sí que es la trepadita a La Espalda (3073m).
Qué alegría da, después de perder la ruta, volver a ver los hitos...
... mucha más que ver la cima de La Espalda (3073m).
Desde la que ya podemos ver muy claros los tres Picos de la Cascada: Oc. (3095m), Ce. (3106m), Or. (3161m).
Ahora ya sólo hay que ir del Occidental (3095m) al Central (3106m)...
... caminando por terreno fácil...
... y del Central (3106m) al Oriental (3161m)...
... también por terreno fácil, pero con una trepadita final.
Qué os había dicho, estos picos son sólo para coleccionistas y encima no se ve nada...
... bueno, ahora parece que despeja un poco y vemos el Marboré (3248m), el último tresmil del día.
Son las cuatro de la tarde, el objetivo está cumplido, (tampoco era difícil).
Tres grandes vivacs indican que estoy cerca de la cima del Marboré (3248m)...
... ahora viene lo bueno...
 ... ahora viene el descenso con niebla por terreno desconocido hasta el refugio de Góriz (2200m). Y de ahí, por camino conocido...
... a la Cola de Caballo (1787m).
Para terminar recorriendo en soledad a la luz de la luna, el largo valle de Ordesa.
¿Qué más le puedes pedir a un día?